Trastorno de Pánico: ansiedad por sentir ansiedad

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin

La ansiedad es uno de los problemas más habituales de salud mental, se estima que más de 260 millones de personas en el mundo sufren a diario los efectos de algún tipo de trastorno de ansiedad, según la Organización Mundial de la Salud.

La ansiedad es una respuesta emocional que surge cuando las personas sentimos miedo, estamos inseguras o tenemos una preocupación.

Cuando el cuerpo experimenta ansiedad aparecen una serie de síntomas fisiológicos que pueden llegar a ser intensos o desagradables, pero que resultan inocuos para la salud. Algunas de estas sensaciones son las siguientes:

  • Palpitaciones y elevación frecuencia cardíaca.
  • Sudoración
  • Temblores y sacudidas
  • Sensación de ahogo o falta de aire
  • Sensación de atragantamiento
  • Opresión y dolor en el pecho
  • Inestabilidad, mareo y nauseas
  • Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo)
  • Parestesias (hormigueo o entumecimiento)
  • Escalofríos o sofocos

Pese a compartir los mismos síntomas fisiológicos, la ansiedad puede mostrarse de diferentes formas y estar motivada por diversos motivos, englobando así una larga lista de trastornos de ansiedad diferentes. Uno de los más habituales, es el TRASTORNO DE PÁNICO.

¿Qué es el Trastorno de Pánico?

El trastorno de pánico o de angustia se caracteriza por la presencia de episodios de miedo que surgen repentinamente y van acompañadas por una hiperactivación fisiológica transitoria. Durante estos episodios la persona experimenta una alta ansiedad, manifestando síntomas muy intensos, que suelen durar minutos en desaparecer.

Además, el trastorno de pánico se caracteriza por la existencia de una interpretación catastrófica de los síntomas físicos. Las manifestaciones de ansiedad se interpretan de manera negativa y poco realista, considerando las mismas como una señal inminente de peligro. De repente, la persona empieza a considerar que los latidos fuertes en el corazón o la dificultad de respirar se deben a que va a sufrir un infarto o se va a desmayar. Estas creencias e interpretaciones, exacerban los síntomas de ansiedad, generando así un círculo vicioso del que es difícil salir.

La experiencia de angustia suele ser tan aversiva, que la mayoría de personas acaban sintiendo una gran aprensión a sufrir otra crisis y desarrollan la evitación excesiva de las situaciones en las que temen experimentar otro episodio. Por ello, comienzan a evitar restaurantes, lugares concurridos, actividades deportivas, etc. Es lo que se conoce como Agorafobia.

¿Cómo surgen y se mantienen los ataques de pánico?

Los ataques de pánico surgen y se perpetúan debido a ciertas características de personalidad y factores personales que propician el desarrollo del trastorno y lo mantienen en el tiempo.

  • Hipersensibilidad a las sensaciones corporales (interoceptiva): las personas con Trastorno de Pánico tienen mayor tendencia a atender y vigilar las propias señales del cuerpo, siendo más conscientes y sensibles a las mismas.
  • Creencias erróneas: tienen creencias erróneas acerca de la peligrosidad de sensaciones fisiológicas.
  • Amplificación de los síntomas: la ansiedad originada por las malinterpretaciones genera una mayor intensidad en las sensaciones temidas.
  • Pensamiento irracional: muestran cierta incapacidad para utilizar el pensamiento reflexivo para contrarrestar los pensamientos catastróficos en episodios de ansiedad.
  • Búsqueda de seguridad: tienen tendencia a evitar situaciones que temen y buscan las señales que aportan seguridad.

¿Cómo evoluciona el trastorno de pánico?

El trastorno de pánico tiene un comienzo repentino y tiende a cronificarse, dando lugar a conductas agorafóbicas. Con el paso del tiempo, habitualmente la persona comienza a mostrar miedo de acudir a lugares públicos y empieza a evitarlo, lo que convierte la situación en totalmente incapacitante. En ocasiones, son personas que evitan cualquier encuentro social, no les gusta salir de casa y en algunos casos más extremos, incluso son incapaces de salir de casa para ir a trabajar.

¿Cuál es el tratamiento psicológico indicado para el trastorno de pánico?

Si se detecta alguno de estos síntomas, es recomendable acudir a un profesional y solicitar ayuda, ya que el trastorno de pánico requiere atención psicológica especializada. Con el tiempo y sin el tratamiento adecuado los síntomas se van agravando y el malestar tiende a ser mayor.

La terapia se centra en la enseñanza y entrenamiento de un conjunto de herramientas para superar el miedo a las sensaciones corporales y reducir la ansiedad.

Se basa en dos pilares fundamentales: el primero, en la exposición a las propias sensaciones corporales con el objetivo de poner a prueba todas las creencias catastróficas de la persona y generar una desensibilización a las sensaciones. Como hemos visto, las personas con pánico tienden a percibir con gran malestar las sensaciones de ansiedad, por lo que generar mayor tolerancia a las sensaciones corporales es un objetivo prioritario en la terapia. El segundo pilar, es trabajar todas las creencias y pensamientos catastróficos que pueda tener la persona y que se producen en las situaciones temidas. Este último bloque, resulta esencial para la eficacia del tratamiento a largo plazo, ya que permite a la persona corregir sus pensamientos negativos y distorsionados, y cambiarlos por pensamientos racionales que le ayuden a afrontar las situaciones temidas desde otra perspectiva.

En ocasiones, cuando la persona desarrolla conductas agorafóbicas y la ansiedad le impide salir de casa, es recomendable empezar por una terapia online, que le facilite el proceso de solicitar ayuda y recibirla desde un entorno seguro.

En estos casos la terapia online es de gran utilidad, ya que permite a la persona desarrollar sesión a sesión más confianza en sí misma, generar una adecuada alianza terapéutica y comenzar a trabajar, desde la comodidad del hogar, todas las técnicas y estrategias para el afrontamiento de la ansiedad. Posteriormente, cuando el avance de la terapia lo permita se puede pasar a una terapia presencial hasta conseguir la remisión total de los síntomas.

Deja un comentario