LA HORA DE LOS DEBERES ¿CÓMO LE AYUDO?

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La hora de los deberes se ha convertido en muchas casas en una situación difícil que suele acabar en castigos, llanto y malestar familiar. Son muchos los niños que, debido al cansancio, la fatiga o sus propias dificultades con la materia, muestran un gran rechazo a realizar los deberes: no hacen caso, se niegan a sentarse, mienten sobre sus tareas, piden una ayuda excesiva o mantienen llamadas de atención constantes; lo que hace que el momento de los deberes sea finalmente una situación conflictiva.

Los deberes, una responsabilidad del niño.

Hacer los deberes es una de las primeras tareas de responsabilidad académica que tienen los niños con el objetivo practicar los contenidos vistos en clase y consolidar sus aprendizajes. Es una tarea diseñada y pautada específicamente para ellos, para su propio crecimiento. El momento de deberes es una magnífica oportunidad para que vayan aumentando su autonomía, desarrollen sus conocimientos, adquieran destrezas académicas y desarrollen un buen hábito de estudio, todo ello imprescindible para conseguir resultados satisfactorios.

Es por ello, que los deberes los deben realizar ellos solos, sin la ayuda constante de papá y mamá. Si realizamos los deberes por ellos y asumimos la responsabilidad de mirar qué deberes tiene, decírselo y facilitarle todo el camino, la tarea en sí misma de los deberes carece de sentido útil.

Los niños deben aprender a ser autónomos y la figura de los padres debe ser de supervisión o apoyo puntual. Los padres pueden ayudar al niño a desarrollar sus técnicas de estudio, ayudarle a planificarse en el calendario sus exámenes, a organizar sus tareas, comunicarse con el colegio o explicarle un ejercicio que, tras intentarlo, no ha podido resolver solo. Pero una vez enseñado y adquirido el hábito, los padres deben ir dejando espacio para que sea el propio niño el que lo ponga en práctica y se produzca entonces un verdadero aprendizaje.

Cuando los niños practican y son protagonistas de su aprendizaje, desarrollan mayores capacidades y se sienten más seguros de sí mismos, capaces y motivados.

¿Cuándo darle autonomía y responsabilidad?

La autonomía y la responsabilidad deben estar presente desde el principio, cuando empiezan a mandarles tareas académicas para casa. Inicialmente, la supervisión y el apoyo deberán ser más frecuentes, pero a medida que el niño va aprendiendo a hacerlo por sí mismo, debemos animarle a que desarrolle sus tareas por sí mismo y asuma su responsabilidad.

Muchos niños, se niegan a realizar sus tareas pero sienten vergüenza si van a clase sin sus deberes hechos. Es esencial, permitir que asuman la responsabilidad de su comportamiento y evitar la sobreprotección. Si se niegan a realizarlos, deberán asumir la consecuencia natural de no hacerlos: ir a clase sin sus deberes y decírselo a la profesora.

Y ¿cómo ayudarle en la hora de los deberes?

Pautas a seguir para manejar mejor el momento de hacer los deberes:

  • El lugar de estudio debe ser un espacio tranquilo sin distracciones, en el que pueda estar solo y realizar sus deberes sin interrupciones del exterior.

 

  • Establece un horario en el que haga los deberes siempre a la misma hora, sin excepciones, con el fin de crear una rutina estable y predecible.

 

  • Establece una hora de finalización de los deberes, que será en función a la carga de trabajo que le pongan en su colegio y a sus propias capacidades. Pasado este tiempo, el momento de estudio o deberes habrá finalizado y no podrá continuar. Esta medida le ayudará a organizarse mejor y que el tiempo sea realmente de provecho. Podemos situar un reloj delante de su lugar de estudio e indicarle, siempre con actitud positiva, cuál es el tiempo disponible.

 

  • Recuérdale los pasos a seguir en el momento de deberes: mirar agenda, sacar los materiales que necesito, los libro, etc. También es aconsejable enseñarle a organizar sus exámenes o trabajos en un calendario, para saber qué debe hacer cada día.

 

  • Es recomendable, al principio, ayudarle a organizarse las tareas según dificultad. Lo más conveniente es empezar por una tarea de dificultad media, continuar con algo difícil y acabar con una tarea fácil. De esta manera, será más productivo.

 

  • Pauta tiempos de descanso cada poco tiempo de tan sólo unos minutos. En ese periodo puede ir a beber agua, dar un paseo por la casa o levantarse y estirarse. Es importante que en esos momentos, no realice otras actividades que puedan interferir con hacer los deberes, como mirar la tele, jugar con la Tablet, etc.

 

  • Anímalo a que prepare los contenidos de sus exámenes por sí mismo: subrayando, haciendo esquemas, resúmenes, etc. Unas buenas técnicas de estudio son elementales. Si necesita ayuda podemos ayudarle dándole las claves para que sepa hacerlo solo y supervisándolo.

 

  • Cuando se ponga a hacer sus tareas, es aconsejable, retirarse de la situación y decirle que si necesita ayuda avise. Si sus llamadas son constantes podemos pedirle que apunte todas las dudas que le vayan surgiendo en folio aparte y cuando acabe mamá o papá irán a ayudarle.

 

  • Evita señalar de manera sistemática los errores, es mejor decirle que repase su tarea, con el fin de que descubra por sí mismo sus fallos.

 

  • Cuando acabe sus tareas, es aconsejable, dejarle tiempo de ocio para que realice alguna actividad que le guste como recompensa a su esfuerzo y dedicación.

 

  • Alaba cada esfuerzo realizado, eso le dará la confianza y la motivación necesaria para seguir adelante.

 

Con todas estas recomendaciones haremos del tiempo de estudio un momento más relajado, que mejorará su rendimiento académico a la vez que cuidará la relación padre/madre e hijo.

 

 

 

 

 

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