¿Cómo enseñar educación emocional a los niños?

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Desde el nacimiento, el niño comienza a experimentar las diferentes emociones que existen. En sus primeros meses, éstas responden sobre todo a la necesidad de alimento, seguridad, confort… Lloran cuando tienen hambre, sienten miedo cuando sus papás no están presentes o se sienten molestos cuando están incómodos y necesitan un cambio de pañal. En este periodo de tiempo, son los padres los que ayudan al niño a regularse, dándole el soporte que necesita, ya sea éste, consuelo, alimento o descanso. La emoción, intangible para el niño, se hace real y cobra significado en el momento que consigue lo que necesita y se calma. El niño ha aprendido que lo que sentía era real, aprende que su mundo interior es tan real como el exterior. A partir de ahí empieza la gran aventura de las emociones.

A medida que el bebé va desarrollándose, a partir del año, el mundo emocional del niño se convierte en algo más amplio y complejo. Comienzan poco a poco a experimentar emociones hasta entonces desconocidas, nuevos sentimientos a los que aún no saben darle nombre, más subjetivos e intensos que antes, y regularlas parece una tarea ardua para la que aún no tienen herramientas. ¿Cómo regular algo que aún no tiene nombre y que aún no entienden?

Aprender sobre las emociones y todo lo concerniente a ellas es una tarea de aprendizaje que debe empezarse  desde que el niño es un bebé. Los padres somos pilares básicos en la educación de los niños y tenemos grandes responsabilidades que atender. Una de ellas, es la educación emocional que les proporcionamos.

¿Qué es la educación emocional?

La educación emocional consiste en enseñar a los niños a conocer las emociones y reconocerlas en ellos mismos, favorecer el desarrollo de la empatía, aprender a regular las propias emociones y a superar los obstáculos con una actitud positiva en la vida. Se trata de una tarea compleja que requiere de un entrenamiento constante, adecuado a cada etapa evolutiva.

¿Cómo proporcionar una educación emocional adecuada en los niños?

Y para ello, aquí te dejo algunas estrategias y herramientas que podrás usar para este fin:

✳️ Aprovecha cualquier ocasión para enseñarle las emociones. Cualquier momento de la vida cotidiana nos ofrece una oportunidad para enseñar a nuestros niños, sólo tenemos que estar atentos y no dejarlo pasar. Desde un niño llorando en un parque, una película en la los protagonistas atraviesen distintas emociones o un libro en el que aparezcan personajes con diferentes expresiones emocionales. Podemos empezar sencillamente poniéndole nombre a lo que observan: la niña está triste, el niño está enfadado, etc. Empezaremos primero con las emociones básicas: alegría, enfado, tristeza, miedo y asco; y poco a poco iremos añadiendo emociones más complejas derivadas de las anteriores: celos, frustración, ilusión, sorpresa… Nuestro vocabulario emocional es muy rico y amplio, es importante no limitarnos a las 5 emociones básicas. Si lo educamos desde pequeños tendrán mayor capacidad de expresar lo que sienten detalladamente y con los matices que corresponde, lo que le ayudará a entender las emociones y regularlas más fácilmente.

✳️ Ayúdale a identificar qué siente en cada momento: cuando está triste, feliz, frustrado, nervioso, enfadado… Puedes preguntarle a menudo cómo se siente en ese momento. Y además, haz que se fije qué ocurre en su cuerpo cuando siente estas emociones. Por ejemplo, pregúntale: ¿dónde sientes la tristeza?, ¿qué sientes en tu cuerpo?, ¿dónde notas la rabia?, ¿cómo es de grande esa alegría?, etc. Esto le ayudará a identificar lo que le está ocurriendo en su cuerpo y a saber cuál es la intensidad con la que está experimentando la emoción.

✳️ Ayúdale a indagar en las situaciones que generan unas emociones u otras. ¿Qué ha pasado para que yo me sienta así?. De esta manera, podrá analizar la situación y resolver sus problemas.

✳️ Ayúdale a indagar también, en sus propios pensamientos, haciéndole ver la importancia que éstos tienen en el desarrollo de nuestras emociones. Entra la situación y la emoción, siempre median pensamientos, en ocasiones positivos y en ocasiones negativos. Haz que se fije con atención en ellos, cuánto más consciente de ellos mejor podrá abordarlos. Cuando éstos pensamientos sean negativos, enséñale a hacerlos positivos, de manera que le ayuden a sobreponerse. Saber afrontar las situaciones difíciles de manera positiva es complicado para los niños, por ello, debemos ayudarles nosotros.

✳️ Permite que exprese sus emociones y opiniones, dejando que saque fuera aquello que le angustia. Las emociones son todas buenas, ya que nos proporcionan información sobre lo que nos gusta, lo que nos disgusta, etc., así que enséñale a que sus emociones son válidas y su hogar es un entorno seguro donde expresarlas.

✳️ Sirve de modelo y cuéntale tus propias emociones. De esta manera conseguiremos dos cosas: fomentar la comunicación emocional y a la vez enseñar un modo de afrontamiento positivo.

✳️ Enséñale lo que es la empatía, es decir, la capacidad para ponerse en el lugar de los demás, aún pensando o sintiendo algo distinto. Y aprovecha cualquier ocasión para fomentarlo. Puedes preguntarle cómo cree que se siente otro niño/a o por qué se siente de esa manera.

✳️ Recuérdale los aspectos valiosos de sí mismo, de esta manera le ayudarás a fortalecer su autoestima y a confiar en sí mismo.

✳️ Enséñale a resolver sus problemas y dale autonomía para que pueda encargarse de ellos, contando con tu apoyo siempre que lo necesite. Puedes ayudarle guiándole para que pueda resolver su problema cuando él no sepa cómo y poco a poco ir dejando que vaya aplicando los pasos aprendidos.

✳️ Enséñale a regular sus propias emociones negativas. Hay muchos recursos que puedes usar para ello como las relajaciones, la respiración, las meditaciones y juegos Mindfulness.

✳️ Y por último, recuérdale que puede pedir ayuda cuando lo necesite, que esto no lo hará más débil, sino que le hará con más recursos.

De esta manera estaremos creando una fortaleza emocional lo suficientemente fuerte como para superar cualquier obstáculo que se le presente en su vida y alcanzar sus metas. Se convertirá en un adulto más sano y feliz.

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