¿Cómo comunicarme con mi hijo/a con Discapacidad? Pautas de comunicación para lograr un mayor bienestar emocional

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La Discapacidad conlleva una serie de retos y desafíos que provocan grandes desajustes emocionales. La comunicación es una herramienta imprescindible para ayudar al niño o adolescente en su adaptación a la Discapacidad y promover el bienestar emocional.

¿Cómo debemos comunicarnos con nuestro hijo con Discapacidad?

Una de las mayores preocupaciones de los padres y madres que tienen niños o adolescentes con discapacidad es cómo hablar con ellos de la propia discapacidad y en concreto de la enfermedad, patología o alteración que causa la misma. Es una situación compleja que en ocasiones no saben abordar, por lo que habitualmente se acaba posponiendo esa temible charla o evitando dar toda la información.

Sin embargo, es elemental para facilitar un adecuado proceso de adaptación proporcionar toda la información y formación posible respecto a su situación particular. El miedo, que en ocasiones paraliza a los padres, obstaculiza la adaptación en el niño o adolescente. Resulta de vital importancia crear un vínculo de confianza comunicativo.

Algunas pautas que podemos seguir para lograr este objetivo, son las siguientes:

  • A medida que crezca, desde pequeño, ve proporcionándole información sobre su situación en particular y las causas de la misma.
  • Déjale participar en todos los procesos médicos y de salud que deba emprender, explicándole todos los procedimientos que se lleven a cabo con antelación.
  • Anímale a preguntar para resolver sus dudas y temores, tanto a vosotros, sus padres, como a los médicos y personal sanitario.
  • Muéstrate empático y comprensivo ante sus sentimientos y preocupaciones, dejando que se exprese con total libertad.
  • Evita proporcionar información ambigua o poco certera sobre los tratamientos que deben administrarse, la evolución y las expectativas de mejora.
  • Sé realista y sincero con él, pero ve ajustando el contenido a su capacidad de asimilación y afrontamiento.
  • Ayúdale a enfocarse desde las posibilidades de superación y las potencialidades que tiene.
  • Muéstrale amor y aceptación incondicional ante sus características y personalidad.
  • Cuida tu lenguaje al dirigirte a él, ya que éste tiene connotaciones emocionales e influye en su autoconcepto y autoestima.
  • Evita hablar de su historia o dificultades delante de él sin su consentimiento. Él es el único protagonista de su vida y debemos darle el lugar que corresponde, involucrándolo y evitando hablar por él.

Para todo ello, es necesario tomar conciencia y aceptar también como padres la situación particular del hijo, conectar con las propias emociones y vencer las barreras emocionales que pueden dificultar el proceso.

Los padres son fuente de cuidado y protección, pero lo más importante de todo, son proveedores emocionales. Ser un proveedor emocional significa darle al niño o adolescente en cada etapa lo que él necesita a nivel emocional, ayudando a afrontar todas sus emociones desde un visión positiva y de superación.

 

 

 

 

 

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