En la actualidad, las redes sociales se han convertido en una plataforma fundamental para la socialización de adolescentes y jóvenes, ofreciendo una amplia gama de contenido tanto lúdico como educativo. Aunque estas plataformas proporcionan una conexión valiosa con el mundo, los padres a menudo se preocupan por el desconocimiento de las actividades online de sus hijos y los posibles riesgos asociados.
¿Qué son los retos virales?
Los retos virales se presentan en forma de grabaciones o fotos donde una persona realiza una acción específica, difundiéndola en las redes sociales con el objetivo de que sus seguidores lo vean y repliquen el desafío de manera propia. Estos retos pueden variar desde cantar una canción hasta realizar un baile, y su «viralidad» depende de la visibilidad alcanzada y la cantidad de personas que participan en el desafío.
¿Es peligroso que los adolescentes participen en retos virales?
No existe una respuesta categórica sobre la bondad o maldad de los retos virales; siempre hay matices a considerar. Estos desafíos pueden ser una forma divertida de interactuar y construir vínculos entre jóvenes. Muchos son inofensivos y algunos, incluso, buscan promover causas nobles como, por ejemplo, el «Ice Bucket Challenge». Éste fue un exitoso reto viral con causa benéfica que se popularizó en 2014. Alentando a las personas a arrojarse un cubo de agua helada y donar para la investigación de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), logró recaudar fondos significativos y aumentar la conciencia sobre esta enfermedad. Sin embargo, no todos los retos han tenido objetivos de este tipo. Algunos retos peligrosos han surgido en los últimos años, como el Blackout Challenge (un reto extremadamente peligroso en el que las personas se causan una asfixia deliberada para experimentar la pérdida de conciencia), Tide Pod Challenge (un peligroso desafío que consiste en ingerir cápsulas de detergente líquido, las cuales son altamente tóxicas) o 48 Hour Challenge (un reto potencialmente peligroso para jóvenes y adolescentes, que les incita a desaparecer durante 48 horas sin informar a nadie de ello). Estos son algunos de los retos que en los últimos años han aparecido y que han llegado a causar daños graves a los participantes, cobrándose la vida de muchos de ellos.
¿Por qué se llevan a cabo retos virales peligrosos?
Existen dos factores que contribuyen especialmente a que los menores participen en acciones potencialmente peligrosas:
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Mayor impulsividad y menor reflexión durante la adolescencia:
Durante la adolescencia, los individuos experimentan una serie de cambios significativos en su desarrollo cognitivo y emocional. Aunque el cerebro de los adolescentes se encuentra en un estado más maduro en comparación con la infancia, la parte del cerebro responsable de la toma de decisiones, el control de impulsos y la valoración de las consecuencias, conocida como la corteza prefrontal, aún no ha alcanzado su pleno desarrollo.
Esta falta de madurez en la corteza prefrontal contribuye a una mayor impulsividad y una capacidad de reflexión reducida. Los adolescentes tienden a actuar más en función de las emociones del momento sin evaluar completamente las posibles repercusiones a largo plazo. Esta dinámica puede ser especialmente problemática en el contexto de los retos virales, donde la búsqueda de emoción y aceptación social puede superar la consideración de los riesgos asociados con ciertas acciones.
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Necesidad de aprobación y reconocimiento:
Durante la adolescencia, la necesidad de aprobación y reconocimiento de los demás se intensifica significativamente. Los adolescentes están en un proceso de construcción de su identidad, buscando constantemente la validación de sus iguales y, en muchos casos, de la sociedad en general. Este impulso puede llevar a comportamientos arriesgados o inusuales con el objetivo de destacar, ganar popularidad o simplemente encajar en un determinado grupo social.
En el contexto de los retos virales, esta necesidad de aprobación puede manifestarse en la participación en desafíos peligrosos para obtener reconocimiento y aceptación por parte de la comunidad en línea. La presión social y el deseo de pertenecer pueden superar la consideración de los posibles peligros asociados con ciertos retos, llevando a los adolescentes a participar en actividades riesgosas para obtener la validación que ansían.
Consejos para prevenir retos virales peligrosos en adolescentes:
- Fomentar la reflexión y conciencia: al surgir noticias sobre nuevos retos, es crucial discutirlos con los adolescentes, reflexionando sobre las posibles consecuencias. Debemos brindar apoyo a los adolescentes para ayudarles a tomar decisiones conscientes y meditadas, donde valoren y prevean las consecuencias de sus actos. La estrategia de prohibir resulta ineficaz con los adolescentes, debemos adoptar una postura más de «guía» y apoyo que les invite informe y les ayude a parar y pensar por ellos mismos.
- Comunicación abierta en casa: animar a los adolescentes a comunicar cualquier deseo de realizar un reto, permitiendo una evaluación familiar de posibles peligros. Debemos de dejar de tener miedo de hablar de temas delicados o incómodos con ellos, una comunicación abierta es clave para ayudar a los adolescentes a enfrentarse a los desafíos propios de su edad y prevenir conductas de riesgo.
- Uso responsable de redes sociales: ayudar a los hijos a utilizar las redes de manera productiva, enseñándoles a vigilar el contenido y las interacciones online. Debemos educar sobre un adecuado uso de las redes e internet. Puedes consultar el post que he escrito sobre ello, donde te doy claves para crear entornos digitales seguros desde la infancia (pincha aquí).
- Fortalecer autoestima: trabajar en casa para desarrollar una autoestima saludable, reduciendo la necesidad insana de aprobación externa. También debemos incitar a los adolescentes a que reflexionen sobre el «PARA QUÉ» de su conducta y que sean conscientes de las necesidades emocionales se esconden en ocasiones tras las conductas de riesgo, para poder abordar la necesidad (de afecto, amor, aprobación, aceptación…) de otra forma más sana.
- Monitorear necesidades emocionales: estar atentos a las necesidades emocionales de los adolescentes y sus relaciones sociales, ya que periodos de inestabilidad pueden favorecer la asunción de conductas de riesgo. Si observas signos de angustia emocional o cambios en el comportamiento de tu hijo, considera buscar la ayuda de un profesional de la Psicología para una evaluación más detallada.
La comunicación para abordar este tema con los adolescentes y jóvenes es esencial. Desde la calma y la comprensión, se puede orientar a los jóvenes en la reflexión sobre sus decisiones y prevenir las conductas de riesgo.
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